UN ASUNTO ENTRE MUJERES
Durham, septiembre de 1952 Nunca es buena idea matar a un ser humano (salvo para salvar otras vidas o, quizás, si se hace con permiso de un juez), pero es especialmente poco aconsejable si liquidas a un lord inglés que resulta ser íntimo amigo del Ministro del Interior. Sin duda, el sujeto con título era un chulo malcriado y un tirano sin escrúpulos, pero seguía siendo amigo íntimo del Ministro del Interior y, después de todo, ¿quién es nadie para decidir que alguien merece morir (por muy juez que se sea)? Molly Muller también decidía quién podía vivir y quién no, aunque de otro modo. ¿Un desgraciado descuido con tu fogoso novio hace algunos sábados? Elige: podéis visitar la vicaría de la manita o te puedes pasar con alguna amiga de confianza a ver la vieja Molly. Precios populares, discreción absoluta y casi seguro que saldrás viva del trance. La desgraciada Mary Donalds fue de las poquísimas excepciones. Mala suerte, perra vida. Obviamente, nunca se mencionó a la vieja Molly. Oficial...